martes, 3 de julio de 2012

Se nos fue de las manos.


Se nos fue de las manos.
El cuadro no pintaba bien,
aun así era terroríficamente poético,
un momento digno de ser escrito.

En medio de nuestro camino,
cogidos por una mano, eternamente enamorados,
y en la otra, cada uno con su revólver
apuntando la sien del otro, locamente desquiciados.

Los segundos pasan, acumulando minutos.
El viento parece esperar, no quiere molestar;
alguien le ha debido decir que esto es cosa nuestra.
Nos miramos a los ojos, nos retamos,
nos deseamos a muerte, nos besamos…
y suena un solo disparo.

Es escalofriante pensar
en el sonido de dos balas disparadas a la vez.

lunes, 30 de abril de 2012

Alucinando


Y es verdad que parece que todo se rompe,
que todo se hunde o se parte,
que no avanzamos,
que los pasos retroceden,
que el odio crece junto a la frustración,
que la desidia abraza a la desilusión.

Malas compañías.
Que el amor propio, los remordimientos, la avaricia,
todo se compra y se vende por mercadillos sin paradas.
Cada vez quedan menos maravillas
para el país de Alicia.

Pero yo sigo alucinando
cada vez que vuelvo a ver esa sonrisa,
esa que he visto millones y millones de veces,
que no necesita canciones,
ni puestas de sol,
ni estrellas,
ni lunas,
ni noches.

Yo sigo alucinando como la primera vez,
parando el tiempo,
secuestrando los segundos,
recortando milímetros entre ella y yo,
intentando no pestañear…

porque nada duele

cuando tú sonríes. 

martes, 6 de marzo de 2012

miércoles, 21 de diciembre de 2011

A menos de un metro




A menos de un metro
no hay lugar para te quieros,
ni para besos ni caricias.

A menos de un metro
no hay tiempo para miradas,
ni para cogidas de mano ni sonrisas.

A menos de un metro
tan solo reina la guerra,
con sus gemidos, sus trincheras y su agónica espera.

A menos de un metro
tan solo habla la saliva,
y a veces el amor, aunque él solo busque una salida.


martes, 15 de noviembre de 2011

Se acabó.

Se acabaron las guerras, los miedos, las amenazas.
Se acabó el hambre, la tiranía, la mezquindad.
Se acabaron los abusos, los desprecios, los insultos.
Se acabó la pobreza, la soberbia, la injusticia...

...se acabó la vida.

Lamentable, pero cierto, dijo el último ser humano del planeta antes de morir.


viernes, 11 de noviembre de 2011

Todo se cubrió de rojo.

Ilustración: Guillermo Ros (Rey Mono)


Todo se cubrió de rojo, hasta la oscuridad.

Y ahora, tan solo vestidos por el calor del fuego,
recordamos a lo lejos el chapoteo de los charcos,
el levantar de polvaredas al paso de los sueños,
la voracidad desvergonzada de la adolescencia
y la vespertina lucidez de la conciencia.

Ahora que mis besos doman tu nuca,
ahora que mi brazo sostiene mi deseo,
ahora que tu mano adiestra a la mía,
ahora que, enredados de piernas, no podemos salir a correr,
ahora nos damos cuenta de que lo único
que nos había separado durante todos estos años
había sido la cercanía, las miradas diarias,
el miedo que tiene el amor de romper amistades,
el sentir que, más que amigos, éramos hermanos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Libros de poemas.

Me dicen que la última vez que se vio a un humano leyendo un libro de poemas, la televisión no existía, internet no existía, el whatsapp no existía, los zombis existían pero no se les conocía, los políticos no existían, los banqueros existían pero no se reían…

Pero de todo esto debe hacer ya bastante tiempo, porque yo
tampoco me acuerdo del calor que solo pueden dar los versos.

Kilómetros

Me da igual los kilómetros y kilómetros que abarque la oscuridad a nuestro alrededor, porque se de sobra que con tan solo una cerilla soy capaz de iluminar tu cara y hay momentos en los que eso es lo único que necesito ver.

lunes, 31 de octubre de 2011

No hay canciones de amor

No hay cielo sin suelo, ni perro que no ladre.
No hay futuro sin presente, ni hermanos sin padres.
No hay ruinas sin batallas, ni bofetadas sin caras.
No hay pañuelo sin lágrimas, ni relaciones raras.

No hay prisión sin reos, ni ventas sin precio.
No hay oscuridad con luz, ni caída sin tropiezo.
No hay rosas sin espinas, ni promesas sin tiempo.
No hay espera sin necesidad, ni veletas sin viento.

No hay idiota sin remordimiento, ni ardor sin calor.
No hay frialdad sin hielo, ni venganza sin valor.
No hay placer sin pecado, ni almas pululando sin destino.
No hay despiste sin consecuencia, ni corazones en continuo desatino.

No hay canciones de amor... tan solo Rock’&’Roll.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Pagar una y mil veces.

Rompiste el cerco, abriste la veda,

y ahora las balas solo buscan tu cuerpo.

Los dieciocho disparan a quemarropa,
tu futuro sentimental por los suelos, desangrado.

¿Es justo devolver una y otra vez con la misma moneda?
¿Es justo pagar una y mil veces el mismo error?

Tan solo querías resolver dudas sin enloquecer,
ordenar sentimientos, adiestrar hormonas,
pero a la vida siempre le costó mirar atrás y perdonar.

sábado, 1 de octubre de 2011

Sonrisa nostálgica


A veces, las palabras se hundían junto al barquito de papel,
sin haber visto olas más allá de las fabricadas
por los patitos de la bañera.

No solo le gritábamos a los tres vientos
todos nuestros errores,
sino que al cuarto —el más discreto—
se los escribíamos por si acaso.

A gramos, y en familia, comprábamos momentos felices.
Todo valía. No nos cansábamos de vivir,
o al menos de fingirlo.

Tropézabamos mil veces
con diferentes piedras;
era nuestro ritual secreto
para mantener los ojos abiertos.

Envejecimos. Y uno a uno,
fallecimos.
Ahora, recordando aquellos tiempos,
apenas una leve —y vergonzosa—
sonrisa nostálgica me abriga la cara.

martes, 20 de septiembre de 2011

La rompimos.


Rompimos la noche,
rompimos la cordura,
rompimos la dulzura
de los besos y los reproches.

Aquella noche de septiembre
rompimos con la vida y con la muerte,
con el bien y con el mal,
con el principio de la historia
y con el amargor de su final.

sábado, 10 de septiembre de 2011

El salto


Continúo viendo demasiado lejos
la otra orilla del río
por la que nos quieren hacer cruzar.

La corriente es cada vez mayor,
y la prolongada lluvia de estos últimos años
no hace más que enfurecerla.

Lo único positivo
es que, cada día que pasa,
voy retrocediendo un poquito.

Retrocediendo, sí,
pero sobre mis propios pasos,
aumentando así la posibilidad
de coger la carrerilla apropiada
para dar el salto de mi vida.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Esquivar sin mirar


Ni quiero, ni puedo, ni debo.
Ni lágrimas me quedan,
ni cabreos, ni aliento.

De tanto sangrar,
mi corazón aprendió
a no respirar,
a esquivar sin mirar.

miércoles, 31 de agosto de 2011